Columna: La universidad frente a un cambio de era

El pasado domingo 19 de abril, el diario El Mercurio publicó una columna de opinión escrita por nuestra vicerrectora de Transformación Digital, Claudia Bascur, titulada » La universidad frente a un cambio de era». La vicerrectora aborda con mirada estratégica y profunda cómo la inteligencia artificial está reconfigurando los servicios universitarios, la personalización del aprendizaje, el uso de datos, el futuro del trabajo y la investigación en el país. La publicación consolida a nuestra vicerrectoría y a la Universidad Andrés Bello como un referente nacional en transformación digital en educación superior, liderando desde el pensamiento y la acción una conversación clave para el desarrollo del sector. A continuación, compartimos el texto completo de la columna:

La Universidad frente a un cambio de era

La inteligencia artificial no es una herramienta más: es un cambio de era. Está reconfigurando industrias, acelerando la innovación y modificando la relación entre conocimiento, trabajo y personas. Y cuando cambia esa infraestructura, cambia también la universidad.

El impacto ya se ve en los servicios. El modelo tradicional, hecho de horarios acotados, ventanillas y procesos fragmentados, empieza a quedar atrás. Hoy las universidades están avanzando en distintas líneas, por ejemplo vemos en un grupo cómo se está avanzando hacia entregar un servicio omnicanal, con asistentes virtuales capaces de orientar trámites, responder dudas y acompañar al estudiante de manera continua, derivando oportunamente al humano cuando se requiere criterio, escucha o cercanía. Bien usada, la IA no enfría el vínculo: permite reservar lo humano para cuando más importa.

Pero el cambio más profundo está en educación. La IA permite personalizar el aprendizaje a escala. Hoy los agentes pueden asistir a los estudiantes 24/7 dentro del ecosistema educativo. Eso significa que cada estudiante puede preguntar, practicar, profundizar y volver sobre contenidos complejos cuando lo necesita. Y lo más valioso es que esos agentes también devuelven información al profesor: muestran qué conceptos generan más dudas, qué errores se repiten y qué temas requieren mayor énfasis. Así, la IA no aleja al docente: lo acerca más a su rol de mentor.

La misma lógica se proyecta al uso de datos. Los modelos predictivos permiten anticipar riesgos de deserción, reprobación y necesidad de apoyos. El desafío ya no es solo acumular información, sino convertirla en capacidad institucional para actuar a tiempo.

Todo esto ocurre mientras el trabajo cambia rápido. Por eso, entender el mercado laboral ya no es periférico para la universidad: es una responsabilidad estratégica. Formar hoy exige combinar habilidades técnicas con criterio, creatividad y adaptación continua.

Y es en investigación donde esta transformación puede mostrar uno de sus mayores aportes. La IA será un acelerador: de búsquedas, análisis, hipótesis y proyectos. En ese sentido, ADA juega un rol relevante en Chile, ampliando capacidades y ayudando a que la universidad aporte más y mejor al desarrollo del país.

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